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“El periodista debe buscar la verdad de los hechos incluso cuando esa verdad choque con la suya propia.” Diego Carcedo

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José Manuel Diego Carcedo nació en 1940 en Cangas de Onís. Tras finalizar sus estudios de Historia y de Periodismo comenzó a trabajar en el diarió ovetense La Nueva España. En 1974 entra a trabajar en Televisión Española. En 1978 fue nombrado corresponsal de TVE en Lisboa, cargo que ocupa hasta 1984, en que es trasladado a Nueva York. En 1989 fue nombrado director de los Servicios Informativos de TVE y en 1991 director de Radio Nacional de España. Desde 1996, en que cesa de su cargo, fue miembro del consejo de administración de RTVE. En 2006 fue elegido como Presidente de la Asociación de Periodistas Europeos.

P.

“¿Tu verdad? No, la verdad y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela” ¿Cree usted que Machado muestra un principio básico del periodismo con esta frase?

R.

Creo que sí. Sólo un talento de la categoría de Antonio Machado podría expresarlo con tanto acierto. El periodista debe buscar la verdad de los hechos incluso cuando esa verdad choque con la suya propia.

Diego Carcedo - Foto Jonathan González

P.

¿Es posible encontrar la verdad trabajando para una empresa, un grupo mediático que aglutina diferentes medios de comunicación?

R.

Por supuesto. Nunca es fácil, desde luego. Y las exigencias empresariales a veces lo dificultan. La falta de tiempo para investigar suele ser una dificultad importante. Otras veces son las condicionantes de la línea editorial o lo intereses del medio que no siempre son puramente periodísticos.

P.

¿Cuál es el camino que tiene que seguir un periodista para ser fiel a la verdad?

R.

Investigar los hechos y contrastar los datos. En el periodismo sajón se requieren tres fuentes para poder ofrecer el relato de los hechos con garantías de veracidad. Aquí no somos tan exigentes pero en mi opinión contar con el aval de dos fuentes me parece imprescindible.

P.

En la conferencia del pasado jueves, usted comentaba la dificultad que suponía, antes de Internet, el hecho de hacer llegar una noticia a la redacción. Hoy, gracias a la aparición de los nuevos medios, todo esto es más rápido y sencillo. ¿Tiene ahora el periodista más tiempo para dedicarse a buscar la verdad?

R.

Indudablemente. Todo el tiempo que antes requería enviar las informaciones ahora se puede emplear en investigar más a fondo los hechos. Ahora existen más facilidades pero eso no implica que el trabajo del periodista sea más fácil. Ahora se exige más y no sólo en rapidez. Vamos, que no hay disculpas.

Diego Carcedo - Jonathan González

P.

La red abre un abanico inmenso de posibilidades. ¿Están los periodistas aprovechándolas al máximo?

R.

Opino que todavía no, pero es cuestión de tiempo. La red está aún por explorar plenamente. Es el futuro, pero el futuro requiere implicación y tiempo. Hay que intentar que ese plazo de tiempo sea lo más breve posible.

 

P.

El viernes en Castilla y León televisión se declaró a favor de la difusión de la información que posee Wikileaks. ¿Qué efectos cree que este fenómeno traerá al periodismo del futuro?

R.

Desde luego, estoy a favor aunque comprendo que tendrá efectos graves para las relaciones internacionales, para la diplomacia y para la actividad política en algunos países. Para el periodismo no tanto. El hecho de que hayan revelado unos secretos no tiene por qué perjudicar a la actividad periodística. Hay que seguir trabajando en la búsqueda de la verdad de lo que ocurre en nuestro entorno. Las revelaciones de Wikileaks no son noticias probadas; son los informes de las embajadas de los Estados Unidos que no tienen por qué ser ciertos. Los diplomáticos y sus informadores también se equivocan. Hay un trabajo peridístico que no se está realizando y es comprobar si algunos de esos hechos que aparecen en los cables de las embajadas son verdaderos.  En realidad, la inmensa mayor parte del contenido de esos cables ya habían sido difundido porlos medios de comunicación. Wikileaks lo que hace es revelar ese tráfico diplomático sin entrar en otras consideraciones. Claro que, como se está demostrando, a veces los diplomáticos tienen mejor acceso a hechos u opiniones que los periodistas.

P.

Respondiendo a una pregunta de un compañero durante la charla del jueves afirmó que en alguna ocasión había sido censurado. ¿Alguna vez usted ha tenido acceso a una información y ha decidido no publicarla? En otras palabras ¿Se ha autocensurado en alguna ocasión?

R.

Si, en alguna ocasión. Creo que todos los periodistas nos autocensuramos algunas veces. Las razones pueden ser variadas. Generalmente ocurre cuando no se tienen posibilidades plenas de demostrar la veracidad de una información. No hay que olvidar que las leyes están ahí y en caso de conflicto, hay que estar preparado para responder ante un juez. Por eso a veces hay que tragarse una información cuando aún no la tenemos contrastada al cien por cien.

Diego Carcedo - Jonathan González

P.

Si tuviera que elegir entre todos los momentos que ha vivido como periodista. ¿Con cuál se quedaría?

R.

Pues, no lo sé. Como experiencia dura pero excepcional, quizás con los últimos días de la guerra de Vietnám. Pero no es la única. También las primeras elecciones democráticas en España que transmití con otros compañeros para TVE o la dramática ansia de la tarde y noche del 23 F, vivida desde Lisboa.

 

P.

La mayoría de los asistentes que el jueves tuvimos la oportunidad de escucharle somos jóvenes con sueños de grandeza. Sueños como el de trabajar de periodistas y sentirnos realizados con nuestro trabajo. Día a día escuchamos que estamos en una “carrera de futuros parados”. ¿Cómo se lucha contra eso?

R.

No creo que haya que asumir esa definición que estoy seguro cambiará en los próximos tiempos. La realidad es que hay más periodistas que puestos de trabajo y eso impone esfuerzos suplementarios. Primero, formándose bien y luego empleándose a fondo en el trabajo que nos toque o que consigamos.  Mi consejo es que no hay que desilusionarse y que con buena voluntad se puede salir adelante aunque no es un secreto para nadie que los tiempos son malos para muchas profesiones, y la periodística entre ellas.

P.

Por último, ¿Qué consejo le daría a un “aspirante a periodista”?

R.

Según estás las cosas que se lo piense, que evalúe su vocación y su voluntad de asumir los sacrificios que una profesión así requiere. Hay muchas profesiones interesantes también y, lo que no se recomienda, es fijarse en los aspectos digamos relumbrantes de la actividad periodística. Es un trabajo que no siempre proporciona popularidad, que no facilita viajes de recreo y que requiere seriedad, esfuerzo a veces sin límite y sacrificios que en otras actividades no resultan tan necesarios. Por lo tanto, si se asumen estas ideas, adelante.

 

 

Un héroe de la libertad de expresión

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«Wikileaks, la verdad al desnudo, el caso José Couso»

Tres formas de interpretar Wikileaks. Un periodista, un político y un hermano de un periodista asesinado. Tres perspectivas muy diferentes pero iguales en su fondo. ¿Qué ocurre en este mundo cuando se asesinan periodistas y el acto queda impune? No solo queda impune, sino que además el Gobierno de su propio país (en este caso España) se esfuerza por tapar tal acción. Terrorífico, un planteamiento en el que como siempre, la realidad superó a la ficción.

“Es un horror comprobar que ministros y fiscales impiden el juicio de mi hermano”

Así de contundente se mostraba  Javier Couso. A su hermano lo están matando dos veces, o pretenden hacerlo. Fue asesinado por soldados estadounidenses que hoy campan a sus anchas en libertad, y quieren volver asesinarlo Zapatero y sus secuaces, entre ellos María Teresa de la Vega, y el fiscal Conde Pumpido.

Las filtraciones de cables están causando estragos. Julian Assage ya ha sido detenido, bajo lo que parece una excusa para contactar y hablar “amablemente” con la cabeza visible de todo este follón. Mientras que muchos políticos nacionales e internacionales tachan de cotilleos las filtraciones, a través de esta charla el concejal de ASCIZ Roberto Sánchez Ramos, “Rivi”, ha dado a los cables la importancia que merecen.  El acto «Wikileaks, la verdad al desnudo, el caso José Couso», organizado por el Partido Comunista de Asturias y la Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda tuvo lugar el jueves en el Club de Prensa Asturiana de La Nueva España.

Cartel del acto

Abría el coloquio el concejal del Ayuntamiento de Oviedo, Rivi. No se quedó callado y decidió mojarse con todos y cada uno de los políticos españoles involucrados en los cables. Desde Aznar hasta Zapatero pasando por el monarca español Juan Carlos. Rivi dio paso rápidamente a Xuán Cándano presidente de la revista Atlántica XXII. El periodista destacó la importancia del uso de las nuevas tecnologías en el periodismo. “Los nuevos medios emergentes van a integrar a los viejos medios. Este fenómeno permitió a Wikileaks difundir tal magnitud de documentos”. El director de Atlántica XXII también aprovechó para cuestionar la credibilidad de los nuevos periodistas. Además,  ae atrevió  a proponer a Assange como Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (una gran idea al menos a mi entender).

Tanto Sánchez Ramos como Xuán Cándano coincidieron en que el verdadero protagonista era Javier Couso, hermano de José Couso periodista asesinado durante la guerra de Irak a manos de soldados estadounidenses. Tras hacer una narración precisa de los hechos, descubrió una a una todas las mentiras que el Gobierno les había contado a él y  a su familia. Mentiras que no se destaparían hasta la filtración de los cables. Describe las relaciones de poder entre EEUU y España. Esta descripción junto con todas las informaciones que han aparecido en los últimos quince días, hacen a una servidora plantearse si más que un país no seremos simplemente una colonia de los EEUU. Una colonia que no puede pedir cuentas al perro que la da de comer por el asesinato de uno de sus ciudadanos. Un gobierno colonial que miente a sus ciudadanos doblegándose ante la súper potencia. ¿Dónde están aquí nuestros derechos? ¿Quién nos protege de EEUU? Ayer fue José Couso pero mañana podríamos ser cualquiera de nosotros. ¿Qué nos queda? ¿Encomendarnos tal vez a Wikileaks? ¿Será este “fenómeno” el que pare los pies a EEUU? Pero, ¿Quién está detrás de Wikileaks? ¿Héroe o villano?

En este caso tanto Rivi como Xuán Cándano al igual que Javier Couso aciertan a describir al detenido Julian Assange como un “héroe de la libertad de expresión”.

Una de espías

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Llevamos una semana de emociones fuertes. La noche del domingo se había decidido en Cataluña la vuelta al poder de CIU, liderado por Artur Mas. Al entrar, para comprobar el resultado de las elecciones catalanas en elpais.com, descubrí una noticia aún más sorprendente. Las filtraciones de wikileaks. La política exterior corre peligro, las relaciones diplomáticas están en entredicho tras conocer todos los documentos filtrados de los embajadores de EEUU en todo el mundo.

Berlusconi no es de fiar (menuda novedad), hay que tener controlado a Sarkozy (yo diría que también hay que controlar sus fronteras) o Hillary Clinton quiere informes psicológicos de Cristina Kirchner. Y si sólo fuera eso… 250.000 documentos de los que se han hecho eco 5 periódicos entre ellos el único español, El País, que obviamente publicarán solo aquella información que a ellos les parezca relevante.

La bola de nieve aumenta día tras día, El País lleva publicados ya tres capítulos de una saga que calculo y espero que no sea corta, pues me gustaría ser consciente de todas las mentiras que se inventan para tapar sus errores, sus fallos o sus malos actos intencionados. Aquí, en España, está causando especial conmoción el caso Couso, pero ¿Qué pasa con todo lo demás? ¿Debería rodar ya la cabeza de Conde-Pumpido? Con miles de incógnitas por ahora, nuestro Gobierno no hace más que intentar quitarle hierro al asunto… ¿Cómo se puede quitar hierro a un asunto así? Me pregunto yo cuando escucho patochadas como la del número dos del PSOE: “No sé de qué me está hablando” respondió José Blanco cuando fue preguntado en el Congreso por los documentos secretos de Estados Unidos.

En la Universidad tenía un profesor que decía que el mundo iba mal y que solo cambiaría cuando ocurriera algo muy pero que muy gordo. Yo me imaginaba siempre una película estilo: “Soy leyenda”. Una de estas en las que los extraterrestres invaden la tierra. Quizás de esta forma, por fin empezáramos a tener otra conciencia del grupo. Todo el mundo se pregunta por Wikileaks, el grupo liderado por Julian Anssange deja muchas incógnitas en el aire. La única que se despeja, o la única más bien que a mí me despeja y que tengo claro desde que escuche por primera vez la palabra Wikileaks, es que si algo a este hombre le pasa será cosa del Pentágono. Llamarme loca o paranoica, pero que casualidad que el hombre que ha destapado el mayor escándalo de política exterior haya sido ya acusado de abusos sexuales, violación y coacción. ¿Quién se cree que la cabeza visible de Wikileaks fuera a ser un violador? ¿Quién? ¿Cómo se podría ser tan tonto y listo a la vez?

Hollywood ha traspasado fronteras, y nos ha traído el “cine-on-live”, nadie puede escapar de él, y aquí la realidad supera a la ficción. ¿Quién sabe? Quizás todo esto, solo quede en puro marketing y sea una de esas raras estrategias de Marketing de un país tan avanzado como es EEUU, la gran potencia mundial. Una de esas estrategias que pasé el tiempo que pasé nadie entenderá.
Mientras que esperó el siguiente capítulo ansiosa e intentó descifrar de que va “todo esto” (algo realmente complicado) solo me queda dar las gracias.

Gracias Wikileaks, Gracias

Bienvenidos a la mejor película de espías escrita jamás.

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